8 M-2022

General

El 8M por Nina Parrón Mate, activista feminista

Las mujeres empezamos a organizarnos para denunciar nuestra absoluta falta de derechos hace ya más de dos siglos. En los años anteriores a la revolución francesa hubo un sinfín de mujeres que eran muy activas enumerando reivindicaciones específicas y señalando vulneraciones de derechos. Olimpe de Gouges leyó su Declaración de derechos de la mujer y la ciudadana en 1791, y pago con su vida tamaña osadía. Se podría celebrar su fecha de nacimiento o asesinato. También se podría celebrar las muchas luchas hasta conseguir el derecho al voto. Hay mucho donde elegir.

Fueron las feministas de sindicatos y partidos de izquierda las que estuvieron en mejor posición para organizarse e influir en sus compañeros, impulsando una fecha conmemorativa para las reivindicaciones de las mujeres, siempre desde los presupuestos de clase trabajadora. Fueron sin duda, portentosas mujeres, que se exponían a la represión, a los golpes y a la cárcel tanto como ellos. Hablamos de Flora Tristán, Rosa Luxemburgo, Clara Zetkin, Nadia Krupskaia, Alejandra Kollontai, Inés Armand y tantas otras (aquí fue Aurora Picornell, y aún no se ha localizado su cadáver).

Durante la II Conferencia internacional de mujeres socialistas (1910), a propuesta de Clara Zetkin, fue aprobada por más de 100 delegadas de 17 países. Al año siguiente, el 19 de marzo, el Día Internacional de la Mujer se proclamó por primera vez en Austria, Dinamarca, Alemania y Suiza. Más de un millón de mujeres y hombres salieron a la calle en diversas manifestaciones. Tras el parón por la Primera Guerra Mundial, se retomó la celebración del Día de la mujer, ya siempre el 8 de marzo.

Lo que ha quedado como la «historia oficial» es que el 8 de marzo de 1908 en la fábrica de Cotton de Nueva Jersey, 129 obreras en huelga y encerradas en la fábrica murieron abrasadas en ella por un incendio provocado por el patrón. No está claro que fuera ese día ni en ese lugar, pero sí es real las muchas luchas y muertes de obreras en circunstancias similares durante esos años. Y esto es así porque «la historia» está construida por hechos y acontecimientos difusos. En el caso de los grupos ganadores, se pule de manera que quede grabada en la memoria colectiva en lo que será «la historia oficial», mientras que los hitos protagonizados por los colectivos perdedores o subordinados, como las mujeres, se mantienen en la nebulosa, pues ni los anales pensaban que eran merecedoras de ser consignadas ni las protagonistas pensaban que estaban haciendo Historia.

Con los años, se fue perdiendo lo de Trabajadora para dejarlo en Mujer, pues todas, al margen de la clase social, o el país donde hayamos nacido, del color de piel o la edad, al margen de otras opresiones que nos atraviesan, sufrimos la misma base de opresión por el hecho de haber nacido mujer.

En todo caso, de entre las brumas de la épica de valerosas luchas de mujeres, se cimentó el 8 de marzo como el Día internacional de las mujeres. No nos han regalado nada.

Nina Parrón Mate, activista feminista